Esa noche había tenido un sueño precioso. Se despertó y lo primero que hizo mucho antes de abrir los ojos fue intentar visualizar por última vez los leves y abstractos recuerdos que le habían hecho disfrutar más que la vida misma.
Su sueño la llevó a un paraíso afrodisiaco, con agua cristalina que dejaba entre ver los diamantes que se escondían en la fina arena. Lujosos manjares rodeaban la iluminada habitación, hasta que decidió despertarse y olvidar aquel apetitoso sueño ya que le había entrado hambre y tenía que preparar el desayuno.
Se encendíó un cigarrillo mañanero y salió al balcón.
- No me lo puedo creer. Dijo ella.
- Me parece que todo esto lo he soñado.
Su sueño la llevó a un paraíso afrodisiaco, con agua cristalina que dejaba entre ver los diamantes que se escondían en la fina arena. Lujosos manjares rodeaban la iluminada habitación, hasta que decidió despertarse y olvidar aquel apetitoso sueño ya que le había entrado hambre y tenía que preparar el desayuno.
Se encendíó un cigarrillo mañanero y salió al balcón.
- No me lo puedo creer. Dijo ella.
- Me parece que todo esto lo he soñado.

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